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martes, 23 de septiembre de 2014

Carlos María Galli, nuevo miembro de la Comisión Teológica Internacional


 
Buenos Aires (AICA): El papa Francisco nombró al presbítero doctor Carlos María Galli miembro de la Comisión Teológica Internacional para el quinquenio 2014-2019. La Comisión, creada por Pablo VI en 1969, está integrada por 30 teólogos y teólogas de distintos países y estudia temas doctrinales propuestos por la Santa Sede al servicio de la Iglesia y de la comunidad teológica. Hasta el presente los únicos miembros argentinos fueron monseñor doctor Lucio Gera (1969-1974) y monseñor doctor Ricardo Ferrara (2004-2009).
El presbítero Carlos María Galli es sacerdote de la arquidiócesis de Buenos Aires desde su ordenación sacerdotal el 20 de noviembre de 1981. Se doctoró en Teología en 1993 por la Pontificia Universidad Católica Argentina Santa María de los Buenos Aires (UCA) y es profesor ordinario titular en la Facultad de Teología de la UCA, donde enseña Teología Sistemática y Pastoral.

                Fue decano de esa Facultad de 2002 a 2008. Allí es director de la carrera de Doctorado, dirige el Departamento de Teología Sistemática y coordina el grupo de investigación “La teología en la Argentina”.

                Es profesor de Pastoral Urbana en el Instituto del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam) en Bogotá, Colombia; perito de la Comisión de Fe y Cultura de la Conferencia Episcopal Argentina; miembro del Equipo de Reflexión Teológico-Pastoral del Celam. Es el único socio correspondiente argentino de la Pontificia Academia Teológica de Roma, creada en 1718. Presidió la Sociedad Argentina de Teología de 1998 a 2007. En 2007 fue perito y colaborador de la Comisión de Redacción en la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y Caribeño en Aparecida, Brasil. Asesoró a los delegados argentinos y al Celam en el Sínodo de los Obispos en 2012. Ha dado numerosos cursos y conferencias en la Argentina y en países de Latinoamérica y de Europa.
                Carlos María Galli es autor de cinco libros y coeditor de treinta y dos obras colectivas en la Argentina y en el exterior. En junio de 2014 publicó la tercera edición del libro Dios vive en la ciudad. Hacia una nueva pastoral urbana a la luz de Aparecida y del proyecto misionero de Francisco. Escribió ciento noventa artículos científicos, que fueron publicados en libros y revistas, sobre cristología; eclesiología; teología pastoral; doctrina social; teología en la Argentina; pastoral en América Latina.
Otros miembros designados
                Junto con el presbítero Galli, el Santo Padre designó a otros cuatro latinoamericanos en la Comisión Teológica Internacional: monseñor Antonio Luiz Catelan Ferreira (Brasil), presbítero Mario Ángel Flores Ramos (México), presbítero Oswaldo Martínez Mendoza (Colombia) y profesor Héctor Gustavo Sánchez Roja (Perú).
                La Comisión se completa con otros 25 miembros: 2 de Francia, dos de Italia, dos de los Estados Unidos, dos de Alemania, dos de España, y uno de Nigeria, Eslovenia, Hungría, Eslovaquia, Polonia, Líbano, India, Togo, Canadá, Corea, Bélgica, Australia, Tanzania, Croacia y Filipinas.
Los nuevos miembros se reunirán por primera vez en la sesión plenaria que se efectuará en la Congregación para la Doctrina de la Fe del 1 al 5 de diciembre de 2014, es decir, y siguiendo la costumbre, en la primera semana de Adviento. En esa ocasión se decidirán los tres temas a los que la Comisión se dedicará los próximos años.

                Como es habitual, hace ya algunos años la Comisión Teológica Internacional renovó y actualizó su página de internet, que se puede consultar en el sitio Vaticano (www.vatican.va) entre las otras secciones de las comisiones relacionadas con la Congregación para la Doctrina de la Fe. En dicha página están disponibles todos los documentos publicados por la Comisión, en general en diez o más lenguas. Ahora la Comisión da un paso más: además de conservar la propia documentación en el sitio oficial de la Santa Sede (www.vatican.va), para facilitar la consulta se abre un nuevo acceso (www.cti.va).

                La nueva dirección, www.cti.va, retomando la sigla del nombre latino ''Commissio Theologica Internationalis'', tiene la ventaja de ser igual para algunos idiomas como italiano, español, francés, portugués, etc. Además, en la página dedicada a la Comisión se añade la posibilidad de que el usuario elija el idioma sin necesidad de regresar a la página de inicio vaticana (homepage). La página de la Comisión, más fácil de consultar, quiere ser un instrumento de ayuda, estímulo y diálogo facilitando la difusión, cada vez más precisa, de su patrimonio teológico dentro y fuera de la Iglesia.+
HACER CLIC EN:
 
 



lunes, 22 de septiembre de 2014

Las fiestas de San Juan XXIII y de San Juan Pablo II en el Calendario Universal

 



Ciudad del Vaticano (AICA): La Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos publicó el decreto por el que establece como fiestas litúrgicas de      San Juan XXIII y San Juan Pablo II los días 11 y 22 de octubre, respectivamente, ingresando ambas celebraciones en el Calendario Universal de la Iglesia.
 
 
La Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos publicó el decreto por el que establece como fiestas litúrgicas de San Juan XXIII y San Juan Pablo II los días 11 y 22 de octubre, respectivamente, ingresando ambas celebraciones en el Calendario Universal de la Iglesia.

El decreto señala que “teniendo en cuenta los numerosos pedidos de diferentes partes del mundo, el papa Francisco dispuso que las celebraciones de las fiestas litúrgicas de los santos papas Juan XXIII y Juan Pablo II, sean inscritas en el Calendario Romano general, la primera el 11 y la segunda el 22 de octubre, con el grado de memoria libre”.

Junto con el decreto que regula el culto reservado a ambos santos, fueron publicados los textos litúrgicos para la misa en honor a San Juan XXIII. Los textos para la celebración de San Juan Pablo II fueron publicados en L’Osservatore Romano del 11-12 de abril de 2011.

Ambos pontífices fueron canonizados por el papa Francisco el 27 de abril de 2014 en una multitudinaria ceremonia a la que asistieron cerca de 800.000 personas, que abarrotaron la Plaza de San Pedro y sus alrededores.+
 
 

 
 

miércoles, 1 de enero de 2014

¡Bendice Señor, la mesa de fin de año! Intenciones del Papa Francisco

¡¡BENDICIÓN DE LA MESA DE FIN DE AÑO!!
 
"Bendice nuestra mesa, Señor Dios de la Historia.
Por una noche al menos quisiéramos
que el mundo fuera una gran familia:
sin guerras, sin miseria, sin hambre y con paz.
Paz en los pueblos y paz en los corazones:
necesitamos Señor, de tu Paz.
Quisiéramos que el año que termina
se lleve todo rencor, disputa y desamor.
Te pedimos que esta casa sea, Jesús,
una humilde morada donde recibamos
tus palabras de amor y de perdón.
Danos pan y trabajo durante todo el nuevo año,
que pronto iniciaremos.
Danos salud, fortaleza, ánimo,
perseverancia y ternura,
para trabajar cada día por un mundo mejor,
más justo y solidario;
venga a nosotros tu Reino de Amor y Verdad.
Acompaña día a día nuestro caminar,
guíanos con tu Palabra que todo ilumina,
queremos ser tus discípulos misioneros.
Renueva el fervor y la alegría
que tanto necesitamos.
Siempre sos y serás bienvenido,
Señor, a esta casa,
hasta que nos reúnas en la tuya,
al final de los tiempos,
junto a todos los que amamos.
Amén."
 
¡Que el 2014 nos encuentre unidos, rezando y misionando!
 
 
Ciudad del Vaticano (AICA): La intención general del apostolado de la oración del Santo Padre para el mes de enero de 2014 es: Para que se promueva un desarrollo económico auténtico, respetuoso de la dignidad de todas las personas y todos los pueblos”.
 Su intención evangelizadora es:
 
 
 
“Para que los cristianos de las distintas confesiones caminen hacia la unidad
deseada por Cristo”.
 
 

 

lunes, 25 de noviembre de 2013

Misión de Adviento 2013



RUEGA POR LA MISIÓN DE ADVIENTO

SÁBADO 30 DE NOVIEMBRE

A LAS 20 HORAS 

¡MISIÓN NAVIDEÑA!

EN LA "PLAZA VARELA"

 (AV. DIRECTORIO Y VARELA)

SE PROYECTARÁ UNA BENDICIÓN DEL PAPA FRANCISCO A UNA IMAGEN DEL NIÑO-DIOS QUE LE REGALA A SU BARRIO.

¡VENÍ CON LA FAMILIA Y TUS VECINOS!!
CONVOCAN COMUNIDADES DE:
San José de Flores – Santa Clara –
Santa Francisca J. Cabrini –
Nuestra Sra. de Luján Porteño –
Nuestra Sra. de la Paz  Y
CAPILLA San Juan XXIII 
ENTREGA DE CREDENCIALES A
 LOS VECINOS MISIONEROS

 
 
“La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús. Quienes se dejan salvar por Él son li­berados del pecado, de la tristeza, del vacío inte­rior, del aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría. En esta Exhortación quiero dirigirme a los fieles cristianos para invitarlos a una nueva etapa evangelizadora marcada por esa alegría, e indicar caminos para la marcha de la Iglesia en los próximos años.” (Evangelii Gaudium 1, Papa Francisco)
 










 



 
 
 
 
 
 


 
 

domingo, 20 de octubre de 2013

Una nueva hora de la Iglesia latinoamericana y el ícono pastoral de Francisco, 30 claves

UNa NUEVA hora de la Iglesia latinoamericana
y el icono Pastoral de Francisco. 30 claves
 
Carlos María Galli – Buenos Aires

Doctor en teología y perito en Aparecida

Vida Nueva 16 (2013) 23-30.

El Pueblo de Dios en América Latina vive una nueva etapa de su peregrinación histórica. Evitando cualquier mesianismo, hay que reconocer los signos del Viento de Dios que sopla en y desde el sur del Sur (1). El espíritu conciliar, que animó a nuestra Iglesia desde Medellín hasta Aparecida (1a), tomó un nuevo impulso en el paso del pontificado de Benedicto XVI a Francisco (1b).

La acción del Espíritu señala una hora providencial para la Iglesia latinoamericana y caribeña en el cristianismo y en la historia (2). Se pueden registrar muchas claves de lectura de los procesos que acontecen en esta región del sur (2a), en nuestra Iglesia (2b) y, desde 2013, con el primer Papa latinoamericano con tonada argentina, que representa el proyecto misionero de Aparecida (2c).

1.El Viento de Dios está soplando en y desde el sur del Sur

Francisco ha realizado su primera visita pastoral internacional al Brasil, el país más grande de América Latina y con la mayor cantidad de católicos en el mundo. En la última semana de julio celebró en Río de Janeiro la 28ª. Jornada Mundial de la Juventud y, en ese marco, peregrinó para rezar al santuario de Nuestra Señora de la Concepción Aparecida, donde volvió después de seis años. Millones de peregrinos participaron en el evento de Río y muchas más personas lo siguieron por televisión e Internet. Es un magnífico icono de la nueva hora de la Iglesia en América Latina.

1. a. Hacia un nuevo Pentecostés

1. La Iglesia siguió un largo camino durante cinco siglos en América Latina y El Caribe, y hoy vive un momento especial de su marcha misionera. Esta nueva etapa no comenzó con el actual obispo de Roma sino que recorrió el último medio siglo. Tuvo un inicio real y simbólico en el Concilio Vaticano II, si bien comenzó años antes. Eduardo Francisco Pironio, otro argentino de origen italiano, fue una de las mayores personalidades de la Iglesia del final del milenio”.[1]

Pironio sirvió al Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) de 1967 a 1975; primero fue secretario, luego presidente siendo obispo de Mar de Plata. En el lapso transcurrido entre las conferencias de Medellín (1968) y Puebla (1979) meditó sobre la fisonomía pascual y la hora providencial de la Iglesia de América Latina, pensando una teología situada desde nuestra vida pastoral.[2]  

Años más tarde, ya Cardenal y al frente del Consejo Pontificio para los Laicos, Pironio imaginó las jornadas de la juventud fuera de Roma. Él organizó la Segunda Jornada Internacional que se celebró en abril de 1987 en la ciudad de Buenos Aires con la presencia del Juan Pablo II.[3]

Cuarenta años después pienso que muchas circunstancias invitan a hablar de la gracia de una nueva hora, un kairós inédito de la figura regional de la Iglesia latinoamericana. Como partícipe y testigo, aviso al lector que en esta sección acudo a los lenguajes del testimonio y la narración, y en la siguiente privilegio la comprensión hermenéutica de la historia secular y eclesial. También cito varios textos propios y ajenos para explicitar mis fuentes y mostrar un itinerario de reflexión.

2. Desde principios de 2012, cuando dí una serie de conferencias en Roma en camino al Sínodo, comencé a emplear la expresión que intitula esta sección. Luego escribí un ensayo para contribuir desde América Latina al debate sobre la nueva evangelización. Aquel ensayo, publicado por el CELAM, se titula: En la Iglesia está soplando el Viento del Sur. América Latina: un nuevo Pentecostés para una nueva evangelización.[4] Tomé esa frase del gran teólogo y cardenal alemán Walter Kasper, que durante años condujo el diálogo ecuménico y con el judaísmo a escala internacional.

En el relato autobiográfico que inicia su eclesiología él reconoció, con realismo y magnanimidad, que “en la Iglesia sopla un viento del sur”.[5] Con esa inspiración, en aquel estudio afirmé que el Espíritu Santo, que “sopla donde quiere” (Jn 3,8), está soplando como “una fuerte ráfaga de viento (Hch 2,2), y lo hace con una intensidad peculiar en las iglesias de África, América Latina y Asia.

3. El año 2012 fue muy difícil para Benedicto XVI porque se intensificó la crisis de credibilidad de la Iglesia católica a nivel mundial y comunicacional. No obstante, mirando lejos, como decía Juan XXIII, traté de pensar con esperanza el proceso y acudí a otra expresión del Papa Roncalli.

En la solemnidad de Pentecostés de 1959, el Papa Bueno imaginó el Concilio Vaticano II con la imagen de un nuevo Pentecostés. Esta frase fue empleada durante cincuenta años para caracterizar el acontecimiento conciliar, la gran gracia de Dios para renovar la Iglesia del siglo XX y la brújula para orientar su navegación misionera en el océano del nuevo milenio. En 2007 fue utilizada por la Quinta Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y Caribeño celebrada en Aparecida (A 91, 150, 269, 362, 548). Con ella, Aparecida señaló el espíritu de su proyecto misionero.

“Esta V Conferencia, recordando el mandato de ir y hacer discípulos (Mt 28,20), desea despertar la Iglesia en América Latina y El Caribe para un gran impulso misionero. No podemos desaprovechar esta hora de gracia. ¡Necesitamos un nuevo Pentecostés! ¡Necesitamos salir al encuentro de las personas, las familias, las comunidades y los pueblos para comunicarles y compartir el don del encuentro con Cristo, que ha llenado nuestras vidas de sentido, verdad y amor, de alegría y esperanza! No podemos quedarnos tranquilos en espera pasiva en nuestros templos, sino urge acudir en todas las direcciones para proclamar que el mal y la muerte no tienen la última palabra, que el amor es más fuerte, que hemos sido salvados por la victoria pascual del Señor de la historia, que Él nos convoca en Iglesia y que quiere multiplicar el número de sus discípulos y misioneros en la construcción de su Reino en nuestro Continente” (A 548).

Un nuevo Pentecostés es una fecunda irrupción del Espíritu que suscita una nueva vitalidad misionera para compartir el don del encuentro con Cristo. El Espíritu Santo es la fuerza interior que impulsa la misión esencial de la comunidad eclesial. Con ese trasfondo, antes de la asamblea sinodal, señalé el momento providencial que el Espíritu brindaba a la Iglesia de América Latina.

 

1. b. De Benedicto a Francisco

1. En octubre pasado se celebró en Roma la XIII asamblea general ordinaria del Sínodo de los Obispos sobre la nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana. Los tres delegados electos de la Conferencia Episcopal Argentina, con el aval de su Presidente, me pidieron que los acompañara como asesor teológico. Además, como miembro del Equipo Teológico – Pastoral del CELAM, fui requerido para servir a los sinodales latinoamericanos antes y durante su realización.

Cuando le conté a mi obispo, Jorge Mario Bergoglio, las razones que consideraba para dedicarme a este servicio, le dije que era importante que la Iglesia de América Latina expresara su rostro y su voz para mostrar que la nueva evangelización es un desafío para todos los continentes. Le expresé que algunos curiales romanos y obispos europeos querían centrar el diálogo en la crisis que afecta directamente a Europa y, desde allí, presentar la nueva evangelización europea -contra el secularismo y a través de los movimientos- como el modelo para las iglesias de otras latitudes. Bergoglio se preocupó por esa mirada y me animó a colaborar. Finalmente, el Sínodo centró el diálogo en la nueva evangelización de los cinco continentes porque la situación europea no es el desafío mayor que tenemos. Ya era hora de comenzar a reducir las asimetrías norte – sur en la Catholica.

En el Sínodo, los obispos de África, América Latina y Asia hicieron grandes aportes, más sugestivos que otros presentados por sus pares europeos y norteamericanos. No es posible estudiar aquí las distintas contribuciones. Por eso, remito a dos estudios disponibles: uno, sobre las cuatro homilías del Papa Benedicto, que forman un cierto “testamento pastoral”; otro, sobre los distintos sentidos de la expresión ‘nueva evangelización’ en los tres textos finales del Sínodo: el Mensaje al Pueblo de Dios; las 57 Proposiciones de los padres sinodales; la última homilía del Papa.[6] Ellos muestran la autoconciencia actual de la Iglesia sobre los desafíos a la nueva evangelización.

2. En 2013, después de la revolucionaria renuncia de Benedicto XVI y de la revolucionaria elección de Francisco, escribí que “sopló el Viento del Sur y llegó el Papa del fin del mundo”.[7] En ese contexto volví a desarrollar un conjunto de situaciones providenciales y de nuevos signos de los tiempos que sitúan a la Iglesia regional latinoamericana y caribeña en el presente y el futuro.

Además, el cincuentenario de la muerte pascual de Juan XXIII el 3 de junio pasado, antes del anuncio de su próxima canonización junto con Juan Pablo II, me movió a pensar las analogías entre il Papa buono y Francisco. Ambos son figuras de Jesús, el Buen pastor, que expresan la ternura de la bondad de Dios con su presencia, gestos y palabras.[8] Sin saberlo, mi mirada coincidía con la autorizada opinión de don Loris Capovilla, el secretario de Ángelo G. Roncalli en Venecia (1953-1958) y Roma (1958-1963), a quien tuve el gusto de visitar en Sotto il Monte, el 2 de noviembre de 2012, después del Sínodo. En una carta reciente, el sabio obispo italiano, considerando las numerosas semejanzas entre ambos sucesores de Pedro, escribió: “É tornato Papa Giovanni”.

 

2. Una hora providencial para la Iglesia latinoamericana y caribeña

En esta hora estamos llamados a ejercer el arte de discernir los signos de los tiempos, que expresan los clamores de los hombres, las interpelaciones de Dios y los desafíos a la Iglesia. El jesuita Bernard Lonergan fue uno de los mayores teólogos del siglo XX. En su teoría del método teológico el canadiense enseñó que la conciencia histórica percibe en los hechos del presente no sólo los frutos de un pasado ya gestado sino, y sobre todo, los signos de un futuro que “se está gestando”.[9]

Estamos llamados a interpretar los movimientos de la historia a pesar de que constituyen procesos abiertos con finales inciertos y aunque nosotros los percibamos confusamente porque somos, al mismo tiempo, protagonistas, víctimas y testigos de los sucesos actuales. Como todo ensayo de lectura de una situación compleja, reconozco que el mío es provisorio e invita a la conversación.

La profecía de la esperanza intenta discernir lo que se está gestando en la historia de Dios con los hombres y, de un modo más limitado, en la Iglesia católica mirada desde América Latina. Muchos procesos se articulan entre sí en el cauce misterioso de la historia de la salvación. La luz oscura de la fe puede percibir en ellos el paso de Dios que abre las puertas de un futuro arduo pero posible.

Enunciaré de forma sintética un conjunto de procesos en curso sin desarrollar sus contenidos. La mayoría de estas situaciones se podía advertir desde hace años, antes del Papa del fin del mundo. Pero, hoy, Francisco es un icono de la hora de la Iglesia latinoamericana con tonada argentina.

Distribuiré los procesos y las claves en tres grupos: los nueve primeros son sobre América Latina (1-9); los siete siguientes sobre nuestra Iglesia (10-18); los nueve últimos sobre Francisco (19-30).

 

2. a. La región latinoamericana

1) El eje político-cultural del intercambio mundial se movió por siglos en torno al Mar Mediterráneo y, luego, alrededor del Océano Atlántico. Sin dejar esos escenarios, en el siglo XXI gira hacia el Pacífico, donde se hallan América y Asia y se plantean escenarios transpacíficos. Ya Aparecida invitó a ir “hacia la otra orilla” y seguramente Francisco convocará a la evangelización de Asia.

2) El 68% de los católicos viven en los continentes del sur: África, América Latina, Asia y Oceanía. Un 40% del catolicismo está en Latinoamérica. Muchísimos miembros sureños del Cuerpo de Cristo son pobres para este mundo pero ricos para Dios en la fe, como dice Santiago (Sgo 2,5).

3) En el plano lingüístico, el castellano es la lengua más hablada en el catolicismo, la segunda en el Occidente y la cuarta en el mundo: inglés, chino, bengalí, español. El 90% de los hispanohablantes viven en América; el 95% de los que hablan portugués viven en Brasil. Tomando como referencia las lenguas de los últimos papas, ¿cuántos católicos hablan italiano, polaco o alemán?

4) En su unidad plural, América Latina es una región sociocultural bastante homogénea. Su peculiar identidad une el oeste y el sur. Es occidental y sureña, con lo mejor y peor de ambos mundos. En esta crisis de la civilización ella tiene una figura original y pertenece al mundo emergente.

5) En el siglo XX nuestros países sufrieron guerras, guerrillas, dictaduras y represiones. Si bien hoy padece una espiral de violencia social, la región puede ser preservada como una zona de paz. También, como dijo Aparecida, tiene una de las mayores reservas naturales el mundo.

6) América Latina es la región más urbanizada del planeta. Ocho de cada diez habitantes residen en zonas urbanas; la gran mayoría en nuevos barrios suburbanos, mestizos y pobres. Aquí están cinco de las mayores regiones metropolitanas del mundo: México, San Pablo, Buenos Aires, Río, Bogotá. Por eso en nuestros países surgió la búsqueda de una nueva pastoral urbana (A 509-519).

7) América Latina pertenece al sur pobre. No es el continente más pobre pero es el más desigual e inequitativo, lo que interpela a la conciencia cristiana. En la región se imbrican la pobreza y el cristianismo: muchos viven la pobreza desde su fe y todos debemos vivir la fe para superar la pobreza injusta. La opción por los pobres marca la fisonomía de una Iglesia pobre y de los pobres.

8) En las últimas décadas la región logró estabilidad democrática y crecimiento económico, aunque debe caminar hacia el desarrollo. Parece iniciar una nueva fase de su integración. Así como la Iglesia colaboró a gestar la conciencia nacional en cada país, ahora ella puede contribuir a formar el imaginario regional con su testimonio, su palabra, su simbólica y su acción.

9) América Latina es un continente joven. Los jóvenes son casi la mitad de su población. Muchos no pueden estudiar ni trabajar. En Río de Janeiro, Francisco dijo que “la juventud es el ventanal por el que entra el futuro en el mundo y, por tanto, nos impone grandes retos”. Ellos serán el futuro si los dirigentes del presente recogen sus clamores indignados y sus sueños esperanzados.

 

2. b. La Iglesia de América Latina

10) La Iglesia católica es la única institución presente en todo el espacio y el tiempo de América desde 1492. Por su pasado y su presente tiene una gran responsabilidad en cooperar a la integración latinoamericana para forjar una comunidad de naciones en la justicia y la solidaridad.

11) Según el informe de la agencia Latinobarómetro, en 2011 la Iglesia católica ocupaba el primer lugar en la credibilidad pública con un promedio del 64% en el total de América Latina. Es alto pero no basta: ella debe procurar mayor coherencia evangélica para ser más testimonial y creíble.

12) Desde 1955, cuando se creó el CELAM, nuestra Iglesia comenzó a formar su figura regional agrupando veintidós conferencias episcopales. La Conferencia de Aparecida (2007) reconoció la necesidad de seguir delineando “el rostro latinoamericano y caribeño” de nuestra Iglesia (A 100). Esta comunión regional de iglesias particulares no tiene analogías con lo que se ha logrado en otros continentes, aunque ya formaron organismos de coordinación y celebraron sínodos continentales. Nuestra Iglesia se adelantó a los fenómenos actuales del regionalismo y el continentalismo.

13) Esta figura regional se expresó en la comunión de los obispos, peritos y fieles que trabajamos en el santuario de Aparecida, donde el cardenal Jorge Mario Bergoglio presidió la Comisión de Redacción del Documento Conclusivo y donde regresó el 24 de julio a visitar a la Madre de Dios. Él siempre dice que la oración del Pueblo de Dios fue la música de fondo de la asamblea. En 2012, por primera vez en la historia, los obispos latinoamericanos electos por sus conferencias para el Sínodo trabajaron juntos, convocados por el CELAM, en julio en Bogotá y en octubre en Roma.

14) Además de lo logrado por el CELAM, la colaboración regional se verifica en otros organismos eclesiales que tienen medio siglo. Entre ellos, la Conferencia Latinoamericana de Religiosos – CLAR creada en 1959,y la Organización de Seminarios Latinoamericanos – OSLAM de 1962.[10]

15) La piedad o espiritualidad católica popular expresa el corazón cristiano, mariano y místico del Pueblo de Dios en América Latina. Benedicto XVI aseveró que “dos son las figuras que han hecho creer a los hombres en América Latina: por un lado, la Madre de Dios, y por el otro, el Dios que sufre, que sufre también en toda la violencia que ellos mismos han experimentado”.[11]

16) América Latina es la cuna de la nueva evangelización. Desde el Vaticano II nuestra Iglesia ha indagado no sólo el “qué” y el “para qué” sino los “cómo” de la evangelización. La recepción de la reforma conciliar, mediada por la exhortación Evangelii nuntiandi de Pablo VI (1975), de la cual Francisco es devoto, se realizó en las conferencias episcopales de Medellín, Puebla, Santo Domingo y Aparecida. Ésta ha reiniciado un movimiento misionero paradigmático y programático, continental y permanente, para compartir con nuestros pueblos la Vida plena en Jesucristo.[12]

17) La Jornada de la Juventud de 2013 invita a pensar la nueva figura eclesial que se está gestando En 2003, al escribir sobre la 30ª peregrinación juvenil a pie a Luján,[13] señalé que en las peregrinaciones a los santuarios y las jornadas mundiales emerge una Iglesia en movimiento. Juan Pablo II, el Papa peregrino y misionero, obró como un operador simbólico que facilitó el surgir de una juventud peregrina que asocia, simbólicamente, la pertenencia y la movilidad en una nueva figura, plástica y móvil, del catolicismo contemporáneo. Quienes participaron en la Jornada de Río testimonian la catolicidad viva de la Iglesia expresada en la fe de tantos jóvenes de muchas culturas.

18) En ese surco, el modelo pastoral y el mensaje misionero de Francisco, expresado en la homilía de la Misa final y el discurso al CELAM, confirman la peregrinación misionera de nuestra Iglesia. Abre un senda que recorreré en otra ocasión: de Aparecida a Río ida (2007) y vuelta (2013).

 

2. c. El Papa latinoamericano con tonada argentina

19) Francisco, obispo de Roma y cabeza visible del Episcopado, expresa con elocuencia su pertenencia eclesial, teológica, espiritual, afectiva, cultural y política a América Latina. Es un cristiano y un jesuita de la Iglesia católica latinoamericana, que refleja su corazón en Aparecida. Ahora, como pastor universal, regala su Documento y comenta su síntesis eclesial y social. Es probable que varias líneas de la pastoral misionera surgida en nuestra región adquieran un rol estratégico.

20) El ministerio petrino de Francisco redefine las relaciones entre los centros y las periferias. Si Roma es el centro de la caridad en la comunión católica, cada iglesia de la periferia puede convertirse en un centro teologal, festivo y pastoral. En Copacabana, el Papa dijo: Esta semana, Río de Janeiro se convierte en el centro de la Iglesia. Su pontificado replantea los vínculos entre las iglesias centrales, que se concebían como las únicas fuentes, y las periféricas, reducidas a ser meros reflejos. La Iglesia latinoamericana, siendo periferia, se torna un centro en una Iglesia policéntrica.

21) Francisco cuestiona la tradicional asimetría entre el norte y el sur en las instituciones católicas y asume la enseñanza del Concilio Vaticano II para promover un dinámico intercambio de dones entre las iglesias particulares y una colegialidad recíproca entre todos los obispos. Esta posición reubica el servicio del obispo de Roma en el interior del catolicismo y en el diálogo ecuménico.

22) El eurocentrismo político terminó en 1945 y la crisis del eurocentrismo cultural se simbolizó en 1968. En 2013, el nuevo escenario eclesial marca el principio del fin del eurocentrismo eclesial, aunque haya miembros de la curia romana e intelectuales europeos que no miran más allá de su realidad y que ignoran, e incluso menosprecian, el catolicismo latinoamericano. Algunos piensan que el sucesor de Francisco debería ser un italiano porque Europa es “central” en la Iglesia y ésta no se puede edificar sobre la teología “marginal” de latinoamericanos, asiáticos y africanos.

23) En el siglo XX la teología católica fue pensada, dicha y escrita en latín y, luego, en francés, alemán, italiano e inglés. Con este rico patrimonio, que es un legado para todos, el siglo XXI puede recibir el humilde aporte de una teología pensada, dicha y escrita en castellano y en portugués. Éste es el momento de mostrar la variada reflexión teológica argentina que subyace a la figura de Francisco. Pero no basta el desiderátum: hay que seguir trabajar seriamente en nuestra teología.[14] 

24) Francisco es un líder de la nueva evangelización. Quiere que la Iglesia supere la tentación de la autorreferencialidad que la centra en sí. Desea que salga al encuentro de las personas y los pueblos en las periferias, como lo hizo en el Brasil, aunque corra el riesgo de sufrir accidentes y heridas y, aunque no sepa, como dijo en Aparecida, hasta donde llegarán las fronteras de la misión.

25) Francisco expresa nuestro estilo pastoral. Es un pastor que se acerca al pueblo con calidez y sencillez en el trato, con una predicación sintética, con una praxis de aproximación: escucha a cada uno, toma en brazos a los niños, besa a los enfermos, saluda a todos, simboliza la fe en la señal de la cruz y la bendición. Es un icono de una fe expresada en una cultura afectiva y festiva.

26) Jesús, el Dios-Hombre, es el gran modelo evangelizador por la unidad que hay entre su Persona, su palabra y su acción / pasión, que incluye su Pascua. Francisco evangeliza por lo que es, lo que dice y lo que hace. La unión entre la expresión de su rostro, el mensaje de sus palabras y la fuerza de sus gestos es la raíz de su notable credibilidad y el camino de un anuncio significativo.

27) Francisco encarna la revolución de la ternura en la Iglesia de la Caridad.[15] Se sabe que una de cada siete personas en el mundo se ha desplazado de su lugar de origen. En Lampedusa denunció la indiferencia ante los migrantes que mueren en el Mediterráneo, convirtiendo los viajes de la esperanza en travesías de la muerte. Con su gesto mostró que la Iglesia está a su lado, como se nota en los cinco continentes. Él hizo lo que Jesús hacía con sus obras: ponía señales del amor del Reino de Dios que no solucionan todos los dramas pero señalan la dirección de los cambios.  

28) Francisco muestra la alegría de creer y compartir la belleza de la fe que ilumina el camino, como dice la encíclica Lumen fidei escrita a cuatro manos con Benedicto. En ésta y otras decisiones habla por el lenguaje de los gestos. No escribe un discurso sobre la novedad en la continuidad sino que expresa su significado mediante la canonización conjunta de Juan XXIII y Juan Pablo II.

29) Como lo hicieron el Papa Juan y la Constitución Lumen gentium, Francisco emplea la metáfora de la luz. En sus notas previas al Cónclave escribió: “La Iglesia, cuando es autorreferencial, sin darse cuenta, cree que tiene luz propia; deja de ser el mysterium lunae”. Juan XXIII, en el Radiomensaje enviado un mes antes del Concilio, recordó el simbolismo del cirio pascual y centró la mirada en la Luz de Cristo: “Sí, Lumen Christi, Lumen Ecclesiae, Lumen gentium”. Al inaugurar el Vaticano II volvió al símbolo de la luz: “Ésta es apenas la aurora y ya los primeros rayos del sol de oriente comienzan a entibiar nuestros corazones”.[16] Francisco confirma que sólo estamos en la aurora conciliar pero, si la Iglesia transparenta mejor el Sol de Cristo, llegará el mediodía.

30) En las mismas notas escritas por Bergoglio para su intervención oral en una de las congregaciones cardenalicias previas al Cónclave, tres veces se lee una frase de Pablo VI, que resume su mística evangelizadora: “la dulce y confortadora alegría de evangelizar” (EN 80). Doy fe que Bergoglio reprodujo esa oración en Aparecida (A 252). Allí la Iglesia latinoamericana y caribeña quiso “comunicar y compartir el don del encuentro con Cristo por un desborde de alegría y gratitud” (A 14). El Papa es el mismo hombre serio que estaba en Buenos Aires, pero hoy su rostro refleja la sonrisa de Dios. En esta hora, nos invita a contagiar “la alegría de la esperanza” (Rm 12,12).


[1] C. Martini, “Presentación”, en: AA. VV., Cardenal Eduardo Pironio. Un testigo de la esperanza, Buenos Aires, Paulinas, 2002, 7.
[2] Cf. E. Pironio, Escritos pastorales, Madrid, BAC, 1973, 3-10 y 205-227; Íd., Signos en la Iglesia latinoamericana: evangelización y liberación, Buenos Aires, Facultad de Teología - Guadalupe, 2012.
[3] Cf. M. Muolo, Geracao JMJ. A história da Jornada Mundial da Juventude, Brasilia, CNBB, 2012, 31-38.
[4] Cf. C. M. Galli, “En la Iglesia está soplando el Viento del Sur. América Latina: un nuevo Pentecostés para una nueva evangelización. Diálogo teológico-pastoral con el Instrumentum laboris para el Sínodo de 2012”, en: CELAM, Hacia una Nueva Evangelización. Aportes desde América Latina y El Caribe, Bogotá, CELAM, 2012, 161-260.
[5] W. Kasper, Chiesa Cattolica. Essenza – Realtá - Missione, Brescia, Queriniana, 2012, 46.
[6] Cf. C. M. Galli, “De Benedicto XVI a Francisco, el Papa del fin del mundo”, Pastores 53 (2013) 23-52; Íd., Nueve sentidos de la expresión ‘nueva evangelización’ en los tres textos finales del Sínodo de Obispos de 2012, Web de la Pontificia Comisión para América Latina, 2012, 1-6.
[7] Cf. C. M. Galli, “La racionalidad amorosa del cristianismo. Meditación teológica sobre la renuncia de Benedicto XVI”, Vida Nueva (Cono Sur) 6 (2013) 38-39; Íd.“Sopló el Viento del Sur”, Criterio 2391 (2013) 20-23, 20.
[8] Cf. C. M. Galli, “De Juan XXIII a Francisco: la ternura de Dios”, Vida Nueva (Cono Sur) 9 (2013) 33-35.
[9] Cf. B. Lonergan, Método en teología, Salamanca, Sígueme, 1994, 173 y 179.
[10] Cf. CELAM – Secretaría General, CELAM, 50 años de servicio a la comunión, Bogotá, CELAM,  2007; CLAR – Presidencia, Memoria – Congreso CLAR 50 años, Bogotá, CLAR, 2010.
[11] Benedicto XVI, Luz del mundo. El Papa, la Iglesia y los signos de los tiempos, Barcelona, Herder, 2010, 172.
[12] Cf. C. M. Galli, Dios vive en la ciudad. Hacia una nueva pastoral urbana a la luz de Aparecida, Buenos Aires, Ágape, 2012, 69-153.
[13] Cf. C. M. Galli “Imagen plástica y móvil del Pueblo de Dios peregrino en la Argentina”, en: C. M. Galli; G. Dotro; M. Mitchell, Seguimos caminando. La peregrinación juvenil a Luján, Buenos Aires, Agape, 2004, 312-389.
[14] Cf. C. M. Galli, “Hacia una teología en lengua castellana para dar razón de la esperanza en el siglo XXI”, en: Sociedad Argentina de Teología (ed.), Dar razón de nuestra esperanza, Buenos Aires, Ágape, 2012, 235-249.
[15] Cf. G. Lafont, L´Égllse en travail de réforme. Imaginer l’Église catholique II, Paris, Cerf, 2011, 145-168.
[16] Cf. A. Melloni, Papa Giovanni. Un cristiano e il suo concilio, Torino, Einaudi, 2009, 333.